viernes, octubre 20, 2006

La corrupción urbanística

Faltan siete meses para las elecciones municipales en España y ya se van destapando, en toda su escandalosa realidad, numerosos casos de corrupción urbanística. Los partidos mayoritarios, los que más poder municipal acaparan, creen ver en los escándalos del adversario un filón sustancioso para descalificarlo y sustituirle en el poder. Pero la corrupción anida también en sus propios cuarteles, porque el boom inmobiliario de la última década en nuestro país ha mermado la honradez de los munícipes hasta extremos insospechados. No se sabe si se han beneficiado mucho o poco los partidos; lo que es seguro es que han sido las personas que los representan quienes se han lucrado de la oportunidad, dando pelotazos millonarios sin escrúpulos. De manera que en esta guerra va a tener poca eficacia para Socialistas y Populares la táctica del 'y tú más'. Queda mucho tiempo para la campaña de las municipales y ya comienzan a parecerse ambos a los dos campesinos garrulos pintados por Goya, aquellos que se entierran hasta las rodillas para llegar, en la lucha a mamporros, hasta acabar con el adversario. Singular encarnizamiento que puede acabar provocando una segunda enfermedad política tan preocupante como ésta: la aparición de partidos locales, montados para aprovechar la estela de descrédito y capitaneados por candidatos populistas, que hagan crónico el mal. Y mientras, la sociedad ya desencantada con la clase política aumenta su desconfianza un poco más todavía. La corrupción está carcomiendo el sistema en este país.

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