-. ¿Qué fue de la gripe aviaria?, ¿qué pasó con la enfermedad de las vacas locas?
El comisario europeo de Sanidad, Marcos Kyprianou, acaba de pedir a los informadores un esfuerzo para evitar alarmas sociales con cuestiones sanitarias. Los medios entran en tromba en una noticia de impacto y amplifican hasta la alarma social una hipotética pandemia como las mencionadas de las aves y el ganado vacuno. Esclavos del espectáculo como somos, la buena voluntad por prestar un servicio público nos lleva a veces a ser voceros inconscientes de intereses ocultos. Y grandes laboratorios, grupos económicos o sociales de presión... no suelen ser inocentes en estos procesos; entidades que aprovechan la comunicación y los medios para especular a favor de sus intereses. Cuando la información es utilizada por terceros como un arma, nuestro trabajo provoca ondas expansivas que causan perjuicios a otros sectores y otras industrias inocentes. Los periodistas estamos perdiendo credibilidad en estas situaciones. Sobre todo, porque estamos sucumbiendo a la seducción del espectáculo.
En términos generales, la comunicación necesita un pacto social para preservarla de contaminaciones e intereses cruzados, como un bien indispensable que es, en las sociedades libres. En el hecho informativo deben implicarse todos con la bandera de la verdad por delante. Que nadie se equivoque: esto no se arregla apaleando al mensajero.
El comisario europeo de Sanidad, Marcos Kyprianou, acaba de pedir a los informadores un esfuerzo para evitar alarmas sociales con cuestiones sanitarias. Los medios entran en tromba en una noticia de impacto y amplifican hasta la alarma social una hipotética pandemia como las mencionadas de las aves y el ganado vacuno. Esclavos del espectáculo como somos, la buena voluntad por prestar un servicio público nos lleva a veces a ser voceros inconscientes de intereses ocultos. Y grandes laboratorios, grupos económicos o sociales de presión... no suelen ser inocentes en estos procesos; entidades que aprovechan la comunicación y los medios para especular a favor de sus intereses. Cuando la información es utilizada por terceros como un arma, nuestro trabajo provoca ondas expansivas que causan perjuicios a otros sectores y otras industrias inocentes. Los periodistas estamos perdiendo credibilidad en estas situaciones. Sobre todo, porque estamos sucumbiendo a la seducción del espectáculo.
En términos generales, la comunicación necesita un pacto social para preservarla de contaminaciones e intereses cruzados, como un bien indispensable que es, en las sociedades libres. En el hecho informativo deben implicarse todos con la bandera de la verdad por delante. Que nadie se equivoque: esto no se arregla apaleando al mensajero.
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