domingo, abril 01, 2007

Incomprendidos y silenciados

Me impactó Santiago, el cura de El Cerro de Andévalo, en su homilía de la misa del sábado. Recordaba cómo una encuesta reciente confirma que la iglesia católica es la penúltima institución menos valorada por los españoles. Y lo decía con una marcada desesperanza en la voz, para añadir a continuación, desde su conocida austeridad de castellano, sin énfasis añadido pero desde un sentido desencanto:

-. ¡Con todo lo que estamos haciendo..!

El cura Santiago puede decirlo así con toda propiedad, y sentirse frustrado y no comprender qué está pasando para haber llegado a esta situación de marginalidad de la iglesia católica en la vida de los españoles. Tiene la autoridad moral y la legitimidad que le dan su dedicación plena a la gente más necesitada, su austero modo de vida, su ejemplo vivo de hacer iglesia.


-. Esto nos debe concernir a todos, porque todos somos iglesia, -añadía. ¿Qué estamos haciendo mal para merecer esta falta de aprecio?, -se preguntaba seguidamente.

Me dieron impulsos de contestarle:

-. Tú, buen Santiago, no estás haciendo mal nada. Pero la jerarquía de la iglesia a la que representas sí está dando un ejemplo continuado de distancia, de incomprensión con los problemas de la gente. Sacerdotes como tú estais pagando, del todo injustamente, la actitud errática de la Conferencia episcopal, más ocupada en peleas políticas que en aplicar -como haces tú y tantos como tú- el mensaje de Cristo.

Si a esa lejanía de la cabeza de la iglesia se añade el hedonismo de esta sociedad, su pérdida de fe religiosa y el deconcierto de los valores en que vivimos, ahí tienes, admirable cura Santiago, gran parte de la respuesta. Pero no te desanimes, que los ejemplos abnegados y callados como el tuyo siempre llegan al corazón de la gente. Sigue interpretando y aplicando el mensaje cristiano como lo vienes haciendo.

1 comentario:

Unknown dijo...

que bueno...me encanta.