
Esta tarde se ha conocido la decisión de Josu Jon Imaz de abandonar, de marcharse: es la peor noticia política del día (y de mucho tiempo, sospecho), porque Imaz se había convertido,como presidente del PNV, en una aportación de racionalidad de valor incalculable para esclarecer las actitudes del nacionalismo vasco y hacer frente al terrorismo de ETA... sin abdicar de sus creencias y sus objetivos nacionalistas. Próximo el congreso para renovar la dirección de su partido, Imaz se ha visto presionado por el sector duro encabezado por Joseba Egíbar y el lendakari Ibarreche, con los que disentía públicamente desde hacía tiempo, y ha anunciado que no se presentará a la reelección. Pero lo más determinante de la noticia es su anuncio de que abandonará la actividad polìtica, un anuncio que ha dejado perplejo, según su propia expresión, al presidente del Gobierno, que tuvo en Imaz, durante todo el proceso de paz con ETA, al mejor, el más leal y más sentato de sus aliados. En todo el embrollo que resultó ser, finalmente, el proceso de negociación, cuando la oposición salvaje de palo en la rueda del PP y las evidentes ingenuidades y torpezas de parte del ejecutivo provocaban en la ciudadanía vértigos e inseguridades..., entonces Imaz se convirtió en el político de referencia al que mirar (en momentos, por encima incluso de Zapatero), para seguir teniendo claras las prioridades y la situación general... Ayer, la ejecutiva del PNV aprobó la ponencia que marcará su estrategia política para los próximos años, ponencia en la que se insiste en lo de recuperar la soberanía nacional de Euskadi y el derecho a decidir de los vascos; Imaz sólo pudo conseguir que el prometido referendum de Ibarreche se aprobara sin fecha..., pero se quedó sin fuerza suficiente; ha querido evitar la ruptura interna y ha optado por retirarse del pulso, abriendo paso a los talibanes de su partido... Para la política nacional del futuro próximo no es, desde luego, una buena noticia la marcha de Josu Jon Imaz.Esta tarde se ha conocido la decisión de Josu Jon Imaz de abandonar, de marcharse: es la peor noticia política del día (y de mucho tiempo, sospecho), porque Imaz se había convertido,como presidente del PNV, en una aportación de racionalidad de valor incalculable para esclarecer las actitudes del nacionalismo vasco y hacer frente al terrorismo de ETA... sin abdicar de sus creencias y sus objetivos nacionalistas. Próximo el congreso para renovar la dirección de su partido, Imaz se ha visto presionado por el sector duro encabezado por Joseba Egíbar y el lendakari Ibarreche, con los que disentía públicamente desde hacía tiempo, y ha anunciado que no se presentará a la reelección. Pero lo más determinante de la noticia es su anuncio de que abandonará la actividad polìtica, un anuncio que ha dejado perplejo, según su propia expresión, al presidente del Gobierno, que tuvo en Imaz, durante todo el proceso de paz con ETA, al mejor, el más leal y más sentato de sus aliados. En todo el embrollo que resultó ser, finalmente, el proceso de negociación, cuando la oposición salvaje de palo en la rueda del PP y las evidentes ingenuidades y torpezas de parte del ejecutivo provocaban en la ciudadanía vértigos e inseguridades..., entonces Imaz se convirtió en el político de referencia al que mirar (en momentos, por encima incluso de Zapatero), para seguir teniendo claras las prioridades y la situación general... Ayer, la ejecutiva del PNV aprobó la ponencia que marcará su estrategia política para los próximos años, ponencia en la que se insiste en lo de recuperar la soberanía nacional de Euskadi y el derecho a decidir de los vascos; Imaz sólo pudo conseguir que el prometido referendum de Ibarreche se aprobara sin fecha..., pero se quedó sin fuerza suficiente; ha querido evitar la ruptura interna y ha optado por retirarse del pulso, abriendo paso a los talibanes de su partido... No es, desde luego, una buena noticia la marcha de Josu Jon Imaz.
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