
Tiene mucho peligro abrazarse a los símbolos de esta manera que se está haciendo en España ahora mismo, porque esto calienta el corazón y enturbia la cabeza. El mensaje de Mariano Rajoy -que roza el ridículo por las formas, por cierto-, llamando a mostrar este Dia de la Hispanidad "algún gesto que demuestre el orgullo de ser español" puede acarrear (lo digo un día antes de la festividad) más de una salida de tono de los ultras de la extrema derecha. Rajoy le da alas a esa extrema derecha con estos gestos excesivos. Y con el pretexto de criticar la quema de fotos del rey en Cataluña, se pone del lado del españolismo peligroso, del que no admite más concepto de amor a España que el suyo propio y patrimonializa para sí lo que es de todos. Pero debe saber que con esa visceralidad tampoco defiende al rey, que es el primer español y demócrata que aseguró nuestras libertades en ocasiones críticas. ¿Es que no sabe Rajoy que la extrema derecha no quiere a don Juan Carlos? ¿A qué argucia irresponsable está jugando el dirigente del PP?
-. Pues mire, señor Rajoy, estoy orgulloso de ser español, pero sin alaracas ni ostentaciones; lo demuestro todos los días pagando mis impuestos a gusto por la causa común de mi pueblo, hablando nuestra lengua, sintiéndome confiado y feliz en la diversidad de pueblos y de gentes que forman mi pais... Mañana no voy a hacer ningún gesto especial. Las exaltaciones sólo sirven para dividir. Me siento español incluyente, y ciudadano del mundo, y no le arrebataré la bandera a nadie ni aprovecharé su asta para darle en la cabeza a quien no comparta mi sentimiento. Con respeto, aquí cabemos todos. Y ese debiera ser el mensaje de un político que es alternativa de gobierno. Con estas ocurrencias, empieza usted a darme más miedo que los cuarenta pirómanos descerebrados y los otros cuarenta reaccionarios que tratan de desestabilizar a la Corona.
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