
¿Está aumentando extrema derecha en España? ¿Deben estar preocupados los ciudadanos por la agresividad con que se suelen emplear sus militantes? ¿Sigue siendo franquista la extrema derecha en España?... Últimamente, entre el aniversario de la muerte de Franco y algunos actos violentos que han provocado en diversas ciudades, se ha hablado mucho de la extrema derecha. Mañana mismo, hasta diez partidos de este signo han anunciado que se sumarán a la manifestación contra el Gobierno socialista convocada por la AVT de Alcaraz.Los ultraderechistas se caracterizan por defender de manera violenta sus ideas, generalmente ultranacionalistas y conservadoras, racistas y xenófobas, con tendencias militaristas, que exaltan el orden y la seguridad por encima de todo y muestran un encendido fervor por los símbolos. Objetivamente, España es uno de los paises europeos con menor presencia de la extrema derecha. En paises como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Suecia, Bélgica, Holanda, Austria hay partidos ultras bastante fuertes, que suelen cosechar en torno al 10% de los votos cuando hay elecciones. Sólo en Alemania, según la policía, la ultraderecha cometió el año pasado 12.250 delitos de carácter ideologico. Esta ideología ha llegado a tener hasta grupo propio en el Parlamento Europeo, hasta que una pelea entre ellos acabó con su disolución recientemente. Aquí, en España, tenemos una veintena de estos partidos polìticos, que están legalizados, pero que no mantienen relaciones entre sí ni tienen representación parlamentaria, ni -desde luego- líderes populares conocidos. En las elecciones municipales de junio pasado, entre todos ellos sumaron alrededor de 70.000 votos, pero tan diseminados que apenas consiguieron algunos concejales en pueblos pequeños. Es decir, un apoyo residual. Bien diferente del que tuvo la marca "Unidad Nacional", de Fuerza Nueva, que consiguió situar a su líder Blas Piñar como diputado en las elecciones generales de1979, tras conseguir 379.000 votos. En los comicios siguientes, los de 1982, se hundió, consiguiendo sólo 20.000 votos.En las elecciones generales de hace cuatro años tuvieron 42.000 votos. Aquellos eran tiempos en que, al calor del franquismo subyacente, todavía disponían de impulso y cobijo. Pero la democracia les debilitó, hasta el punto de que se han llevado décadas mostrándose sólo alrededor del 20-N cada año. Últimamente, sin embargo, se han inscrito nuevos partidos, que parecen obedecer a otras disciplinas y otras inspiraciones. Desde luego, en los estatutos de estos partidos no figuran los objetivos que suelen caracterizar sus actos, porque el artículo 510 del Código Penal es claro: "quienes provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones por motivos racistas, antisistemas... serán castigados con pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses". Algunos analistas consideran que el hecho de que parte de la extrema derecha se integrara en el Partido Popular cuando gobernaba Aznar, le ha permitido hacerse visible, capitalizando la oposiciòn más agresiva al gobierno socialista en asuntos como el terrorismo, el debate territorial, el nacionalismo españolista y una inconfesada xenofobia contra los inmigrantes, que emerge en acciones violentas esporádicas, como el asesinato de un joven antifascista en Madrid hace unas semanas. La policía sabe bien, porque los tiene localizados, que el odio al inmigrante es una de sus principales motivaciones. Y da un número aproximado: unos 10.000, entre ultras y neonazis, de entre los que detuvieron el año pasado a un centenar por participar en acciones violentas.
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