sábado, febrero 16, 2008

Hillary y Obama


Hillary Clinton acusa a Obama de pregonar un mensaje vacío y demagógico. Algo de verdad tendrá esto, independientemente del énfasis y la sobreactuación que acompañan a la afirmación política cuando se trata de atacar al adversario. Desde luego, sus palabras evidencian la actitud del que se sabe perdedor, son una reacción cuasi a la desesperada, porque Hillary está comprobando, impotente, cómo a los ciudadanos le entusiasman más los mensajes de su contrincante, que invitan a la ilusión y al cambio. El suyo es el realista, el de una política con preparación, con plaza en el establishment. Pero... Ahi está el quid. La gente necesita ilusionarse, necesita ese tipo de mensajes que le descubre -o en los que cree ver- nuevos horizontes. Al político de este tiempo se le reclama capacidad para abrirnos ventanas desde las que ver nuevos paisajes, nuevos acomodos para nuestros sueños. Hillary hace campaña con la libreta que contiene las fórmulas para administrar la realidad, mientras Obama corre hacia el bosque con la cabeza llena de pájaros. Allí le está esperando la masa de compatriotas hastiados de veinte años de sagas presidenciales, de sueños sofocados por guerras e impericias. Si el soñar se había convertido en un ideal cuasi proscrito en Estados Unidos, Obama está abriendo la caja para liberarlo. Y Hillary mira al dedo que señala a la luna porque no quiere ver la luna.

No hay comentarios: