jueves, noviembre 16, 2006

El compulsivo improvisador

Cumbre hispano-francesa en Gerona. Zapatero se reúne a solas con Chirac en el ayuntamiento y le propone lanzar conjuntamente una iniciativa de paz para Oriente Medio. Como en el programa del encuentro no figuraba esta propuesta, el presidente francés, sorprendido pero con reflejos políticos, le contesta que le parece buena idea (¿quién puede negarse a una iniciativa de paz?). Pero debe intuir algo riesgoso y propone llamar a Prodi para que se sume a la idea. Llaman a Prodi y a mister PESC, Javier Solana, y los comprometen con el proyecto. Son los mandatarios de los tres países que han enviado la fuerza de interposición a Líbano, más el representante de exteriores de la UE. ¿Quién va a negarse a participar en una iniciativa de paz? Tratarán de enganchar también a Alemania y al Reino Unido. Y llevarán el proyecto al Consejo Europeo de mediados de diciembre... La iniciativa consistirá en cesar la violencia entre israelíes y palestinos, constituir un gobierno de unidad palestino e intercambiarse todos los presos; al final, que se convoque una cumbre de paz. Zapatero ha montado un castillo de buenas intenciones y, como un hábil flautista, ha embarcado a Chirac y a Prodi. Alguien le pregunta: -. Oiga, presidente, ¿esto lo sabe Estados Unidos? No; nadie ha hablado con Bush. Nadie parece haber reparado en que hay una hoja de ruta para el proceso hacia la paz de Oriente Medio en la que participa la UE. Nadie parece haber reparado en la conveniencia de hablar primero con los actores (Israel y la ANP) por ver cómo acogen el ofrecimiento. Nadie parece haber reparado en que, sin el concurso y el apoyo de Estados Unidos, la iniciativa puede resultar inviable. ¡A Zapatero se le ha ocurrido otra genialidad y ha vuelto a improvisar! Unas horas después, Israel rechaza la iniciativa de Zapatero y Chirac, considerándola simple e inconsistente como una charla de café. La política exterior, decididamente, no es su fuerte.

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