viernes, noviembre 24, 2006
La radio pierde credibilidad.
Una encuesta de la Asociación de la Prensa de Madrid confirma la sospecha: la radio ha perdido la credibilidad de la que siempre gozó en España. La radicalización política de algunos de sus comunicadores ha tirado por los suelos el prestigio que el medio se ganó en los tiempos de la transición, apostando con fervor por las libertades y por la democracia. Otro estudio de la Universidad de Colonia, de mediados de los 90, confirmaba a la radio como el medio más creíble de todos. Desde hace unos años, el enfrentamiento encarnizado del PP con el PSOE, el alineamiento de algunas cadenas, el uso del medio como una trinchera... están rompiendo su espejo de la realidad social. Las mañanas de la radio se han convertido en un escenario de batalla, donde hay francotiradores que administran su munición verbal ahondando sin reparo la zanja divisoria de las dos Españas. Están jugando una partida temeraria en la que perderemos todos, el medio y la convivencia. Algunos mercenarios tomaron la radio al asalto y han hecho rehenes a los dirigentes políticos. Una lástima. Por higiene social, esta crispación debiera acabarse. Y algunas cadenas de radio deberían sacudirse esas dependencias y aferrarse de nuevo a la libertad. Pero les será inevitable una travesía por el desierto del descrédito, visto el deterioro en que están sumidas.
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