viernes, enero 05, 2007

Leyes que acosan

Me van a sancionar por haber superado la limitación de 60 km/h. en un puente-autovía. Circulé a 111 km/h y el Código de Circulación lo considera falta muy grave, con multa de entre 300 y 600 euros y pérdida de carné de conducir durante tres meses. Podría explicarme y reducir, desde el sentido común, esa calificación de muy grave: que era la una de la madrugada y no había tráfico, que no puse en peligro la seguridad mía ni la de nadie, que venía de una autopista donde se conduce a 130, que soy un ciudadano ejemplar en el cumplimiento de las normas y no he sido sancionado ni apercibido como conductor en los últimos veinticinco años... Pero no está previsto. Nada de esto va a servir: el sistema –me dicen- está automatizado y la ley se aplica automáticamente. ¡Me van a dar el tratamiento legal de los delincuentes! ¡Soy un delincuente por circular, ya madrugada, a 111 km/h en un un lugar donde la limitación sólo se entiende para horas punta de tráfico denso!
Duele y perjudica una sanción de ese cuantía. Es excesiva y desproporcionada en relación a la falta. Pero duele tanto el tratamiento de un ley que, como la inmensa mayoría de las que se están elaborando en estos tiempos, ignora el factor humano, parte de un prejuicio sobre los ciudadanos a los que se escatima atenuantes, estandariza comportamientos y actitudes, enfatiza la represión sin alternativas educadoras, no da oportunidades y renuncia a la conciliación... Hay que cuidarse de estas leyes vesánicas que nos dejan inermes. El Gran Hermano está aquí, ha salido de la novela y actúa ya entre nosotros .

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